jueves, 19 de noviembre de 2009

Los suspensos de la primera evaluación (I)


Siempre, tras una sesión de evaluación, quedan víctimas en el camino, normalmente heridos y algunos de gravedad. Lo malo es cuando quedan muertos. Son aquellos alumnos que, por la razón que sea han sacado unos resultados muy por debajo de lo que ellos, en su candidez juvenil, esperaban.

¿Que hacemos con estos fiambres?
(Alguien puede estar pensando en este momento que el vocabulario bélico que utilizo no es el apropiado para este tema. Una aclaración. No les llamaré nunca fracasados. simplemente victimas del sistema educativo y del profesorado que tenemos.)
Si la pregunta se la hacemos a un profesor podemos estar totalmente convencidos de que la respuesta será en tercera persona del singular. Algunos ejemplos que pueden ser utilizados en todos los casos que se nos ocurran:
- Debe de esforzarse más.
- Tiene que centrase en el trabajo.
- Debería de estar más motivado.
- Está muy despistado, debe aprovechar mejor el tiempo.
- La clase es muy importante debe de estar atento y preguntar cuando no entienda algo.
- Es urgente que estudie.
- Que no se deje influir por algunas compañías que no le ayudan en nada.
- Debería de cambiar el método de estudio.
- Debería tener un método de estudio.
- Debe de trabajar todos los días no sólo en fechas de exámenes.
- Es un desorganizado debe de trabajar la organización del tiempo.
- Necesita clases de refuerzo.
- Está muy perdido debe de ponerse al día.
- ¡Que empiece a trabajar ya!, ...

y así cientos de respuestas que todos hemos oido o usado en alguna ocasión, bien en las sesiones de evaluación, como en la tutorías, como en las entrevistas con padres/madres. Pero la pregunta no es ¿que tiene que hacer el "fiambre"?


No hay comentarios:

Publicar un comentario